26.05.09
UNA DEFENSA NO PEDIDA
MARIO ÁVILA EN MÉRIDA
Por: Martín Echeverría Victoria
En días recientes se ha visto en distintos puntos de la ciudad de Mérida propaganda del candidato panista a la gubernatura, Mario Avila Lizárraga. Pareciera oneroso el desplegar propaganda en donde no hay nadie a quien persuadir para votar, excepto a los ciudadanos campechanos que acuden frecuentemente por asuntos familiares, laborales o comerciales a esta ciudad. La acción en sí misma habla de la disponibilidad inagotable y cómoda de recursos, al punto de que la campaña puede darse el lujo de promover el voto en un segmento proporcionalmente muy reducido de campechanos sin debilitar el músculo propagandístico de casa.
Sin embargo pensamos que el objetivo de este despliegue no es práctico, sino simbólico, y nos parece relacionado en mayor medida con el caso Megamedia– Loteria Nacional. Los acontecimientos del caso han sido ampliamente discutidos en medios locales y nacionales, y no serán detallados en esta columna. La fotografía final que nos queda es un intento de soborno oficial denunciado y sostenido por la corporación mediática, parcialmente reconocido por las autoridades federales y el mismo partido – patente en los movimientos al interior de los equipos y en las separaciones temporales, “facilitadoras” de indagaciones posteriores - y negado por el propio candidato. De comprobarse las imputaciones del Diario de Yucatán, el acontecimiento constituiría el caso más evidente de que las relaciones que el gobierno entabla con la prensa no han dejado de ser de connivencia y de espaldas al interés público, y que el gobierno federal panista no sólo no dejó atrás las prácticas del priísmo cabal – “no pago para que me peguen”, diría con franca naturalidad el expresidente López Portillo – sino que está dispuesto a perpetuarlas mediante el silencio y la complicidad.
El “control de daños” panista se orquestó mediante una contra campaña que incluyó el poner en entredicho al Diario de Yucatán ante la audiencia campechana a través de medios locales afines, y lanzar propaganda en plazas en donde los lectores del Diario de Yucatán estuvieran concentrados. Este es el caso de Mérida. Su presencia es una réplica directa a este medio porque le intenta dejar en claro que los financiadores de la campaña tienen suficiente poder como para enderezar la reputación de su candidato; de la misma manera la propaganda persuade acerca de su buena imagen, de su probidad, e intenta poner a los lectores en situación de decidir si los acontecimientos relatados por el Diario de Yucatán tienen validez ante la honradez desplegada por dicho candidato a través de su imagen.
De otra manera, ¿por qué defenderse en territorio ajeno? Las campañas electorales de otros estados, e incluso las que acontecen en el mismo estado, concitan muy poca atención de parte de la ciudadanía. El propio Diario de Yucatán si bien goza de un amplio tiraje, es leído por una fracción limitada de la población de la ciudad. Al final del día sólo una parte minoritaria de la población conoce este tema – y a una parte ínfima le parecerá relevante. Para el grueso de la opinión pública la presencia de propaganda de un candidato campechano en Yucatán es una excentricidad o por lo menos un desatino.
Lo cierto es que una parte del dinero de esta campaña es público, que las campañas electorales están destinadas originalmente a orientar al elector en su decisión de voto – evidentemente a favor del emisor - , y que lejos de estas finalidades los recursos están ahora dedicados a contrarrestar un escándalo mediático en un entorno en donde no ocurrió. La acción se antoja no solamente como una exquisitez de la mercadotecnia electoral – “extraterritorial”, diríamos - , sino como un desperdicio de recursos a contra sentido del hecho de que las campañas sean financiadas con dinero público.
La fiscalización y la revisión de los “topes” de campaña, en las horas posteriores a la elección, nos darán una idea más certera de las consecuencias de estas novedosas prácticas.
15.05.09
De algunos recuerdos y reflexiones varias
Mario Ortegón
Alguna vez participé en una campaña electoral. Recorrí buena parte del primer distrito federal, y visité lugares que no conocía. Recorrí algunas pequeñas poblaciones en el interior del estado donde la gente vive aún siguiendo tradiciones milenarias de los mayas. Donde el estado, la nación, México y el mundo son conceptos abstractos. Lugares donde no hay electricidad, donde no hay agua potable, donde no hay escuelas ni educación. Sólo hay hambre y la lucha diaria por arrancar de la tierra el suficiente maiz para subsistir todo el año. Son poblaciones donde sólo un par de personas, las encargadas de realizar el comercio con el mundo exterior, pueden hablar español. El mítin político a la sombra de una ceiba en el centro de tierra apisonada del pueblo tuvo que ser traducido de manera simultánea al maya. La pequeña capilla, con una estatua de San Isidro Labrador, tenía una ofrenda maya. Símbolo del sincretismo religioso que vivimos los habitantes del estado.
Soy de la ciudad de Campeche. Cuando uno pasea por el malecón, viendo a las familias disfrutar de la brisa marina y tomando tal vez un helado, se puede pensar que hemos alcanzado el progreso. Paseando por el centro de la ciudad vemos turistas extranjeros admirando el cuidado centro de la ciudad y la hermosa iluminación de la catedral al anochecer. La distancia entre la ciudad y estos poblados abandonados en Hopelchén es la misma distancia que separa un país que aspira al primer mundo, un país en vías de desarrollo considerado una potencia regional, con países sumidos en la miseria en el centro de África.
Vivo en Aachen, Alemania. Una de las ciudades que son parte de Alemania Occidental. Una pequeña ciudad con los mismos habitantes que Campeche, pero que ocupa una fracción del territorio. Vivo en un país donde el director de la empresa para la que trabajo ganará tal vez cinco veces más que una de las asistentes administrativas, a diferencia de México donde muchos salarios son apenas suficientes para cubrir las necesidades de alimentación. La ciudad es pequeña y concentrada, con excelentes servicios y transporte público, que hace que sea sencillo caminar a todos los puntos de la ciudad y que un coche sea algo innecesario. La gente no vive preocupada de juntar dinero de manera obsesiva e intenta vivir la vida de la manera más comoda posible. No existe la ostentación del dinero. Se prefiere la discreción.
Tres mundos, tres realidades diferentes. He visto desigualdad. En nuestra misma ciudad de Campeche podemos ver grandes mansiones al lado de pequeñas casas de una sola habitación compartidas por familias numerosas.
Nuestro siguiente gobernante tendrá el intenso reto de juntar todas estas realidades, y buscar el progreso del estado. No será una tarea fácil. Existen muchas influencias externas, muchos compromisos adquiridos, muchas deudas que saldar. Hemos avanzado, pero tenemos muchos rezagos y todavía no llegamos a una situación donde todos tengamos las mismas oportunidades de desarrollo. Una sociedad sin castas.
La mejor persona para empuñar el poder es aquella que menos lo desea.
12.05.09
Periodismo Digital
Independencia y pluralidad en el espacio público campechano
Por Martin Echeverría Victoria
Hoy en día en la ciudad de Campeche existen 7 canales locales de TV y 7 periódicos. Ningún estado de la región goza de tal infraestructura de comunicación local. La cantidad de medios son, en potencia, una garantía de que existirá una mayor pluralidad de expresiones políticas en las elecciones, pues los actores tienen una plataforma más diversa de canales para comunicarse con los distintos públicos.
La realidad es otra. Más allá de los sesgos naturales debido a líneas editoriales afines a instituciones o ideologías que rigen su criterio, los medios pueden tener otras fuentes de distorsión o sesgo, que son principalmente económicas. Una de ellas puede provenir de la compra de publicidad, con la cual los anunciantes – gobiernos o partidos – pueden influir en la cantidad y calidad de la cobertura que los medios le dan a determinado candidato o partido.
Más aún, el simple hecho de que los capitales que financian los medios provienen de personas con intereses partidistas o de lleno pertenecientes a partidos políticos – lo que en ocasiones implica desvio de recursos – pone en entredicho la capacidad de autonomia editorial con la que muchos medios se ostentan.
La pluralidad bajo los condicionamientos mencionados multiplica la desinformación, no la atenúa. Y aunque no existen elementos suficientes para afirmar que éste es el caso de Campeche, sabemos que estas posibilidades existen en muchas localidades en México, y que Campeche pudiera no estar excento de ello.
La existencia de medios imparciales y plurales es una necesidad ciudadana ante cualquier proceso electoral. El ciudadano tiene derecho a información objetiva y diversa para tomar una decisión informada y racional, condicion indispensable en las democracias maduras. Sin embargo, poner en marcha un rotativo o una televisora requiere de cuantiosas inversiones y un capital que por su magnitud posiblemente se ciña a intereses de las élites en el poder – empresariales o políticas – e indirectamente a sesgos o favoritismos en la cobertura de partidos y candidatos.
De ahí que una opción que pudiera evitar estos problemas es un canal de bajo costo en el cual los intereses económicos y políticos no sean determinantes para la cobertura. El Internet es hoy en día un medio de amplia difusión y mínimo costo, que abre posibilidades de acceso y participación directa del público hasta ahora inéditas.
Si además este canal ciudadano es elaborado por profesionales de los medios comprometidos con la pluralidad y la objetividad periodísticas, el resultado es un espacio que, sin dejar de ofrecer información de calidad, sea una herramienta importante en la que el ciudadano pueda confiar.
El esfuerzo que tiene ante sus ojos es un ejemplo de lo antes dicho. Elaborado por profesionales de la información y desligado de los grilletes que condicionan a los medios convencionales, este medio de comunicación se propone como un espacio local que nace con un sello de independencia, y así se propone continuar.
Enhorabuena a Aureola del Sol Castillo Peralta y a su equipo por ese loable esfuerzo.