25.05.09
LA AGENDA DE LA SEMANA EN CAMPECHE: LAS ENCUESTAS
EL ESPECTÁCULO QUE INICIA
Desde el inicio de la campaña a gobernador, no se habían hecho públicos los resultados de alguna encuesta para medir las preferencias del electorado, sin embargo el jueves 21 de este mes, el PAN se adelantó en esta carrera y difundió el resultado del sondeo que la empresa “Arcop” realizó en el Estado –entre el 11 y 14 de mayo-, y en la que obviamente su candidato Mario Ávila Lizarraga aventaja al priísta Fernando Ortega Bernés.
De inmediato, el PRI en voz de su presidente, Alejandro Moreno Cárdenas, declaró que por el contrario, los estudios, encuestas y sondeos posicionan al tricolor como la primera fuerza y que para que no quepa duda, empresas serias –contratadas por el PRI-, realizarán nuevas encuestas.
La difusión de la encuesta de Arcop –empresa dedicada a hacer sondeos de opinión para el PAN-, marcó el banderazo de salida de “la encuestamanía”, que los campechanos veremos seguramente de ahora en adelante, hasta la fecha en la que la autoridad electoral permita su publicación en medios.
A su vez, los medios de comunicación locales, tienen gran participación en este tema, pues por ejemplo la empresa Telesur anunció la difusión de los resultados de una encuesta sobre las preferencias de la elección a Gobernador y Presidencial Municipal de Campeche, encargada a la empresa Ipsos-Bimsa, cuyos resultados serán dados a conocer este lunes en su noticiero estelar de las 9 de la noche.
Las especulaciones por tanto, han empezado en favor de tal o cual candidato, ya que el resultado será tomado como “un termómetro real” de lo que ocurrirá el próximo 5 de julio.
Telesur, ha sido el único medio en Campeche que ha contratado empresas para la realización de encuestas o sondeos de opinión en tiempos electorales. En 2006, hizo uso de los servicios de “Mitofsky” para dar a conocer a la ciudadanía las tendencias electorales y, ahora para el actual proceso electoral ésta será la segunda ocasión en que Ipsos-Bimsa participe a través de esa empresa televisora en un sondeo.
En pleno proceso interno del PRI para elegir a su candidato a gobernador, Telesur difundió los resultados de la encuesta que realizó dicha empresa, que daba ventaja a Fernando Ortega Bernés sobre los otros precandidatos.
A nivel nacional, el pionero en la difusión de encuestas electorales fue el Periódico Reforma, que incluso cuenta con un departamento de investigación por encuestas.
Mora y Araujo (2005), señala que hoy, las encuestas permiten anticipar el resultado de la elección, y en general lo hacen bastante bien; permiten a los estrategas de campañas tomar mejores decisiones, de manera que la elección no sería igual con o sin las encuestas; ayudan a muchos votantes a decidir su voto; y a veces permiten también controlar la buena fe en el recuento de los votos.
Sin embargo, la mayoría de las veces las encuestas se convierten en parte del espectáculo y tienden a alejar a la ciudadanía del verdadero sentido de la elección, al convertirla en un mero espectáculo.
Como se señala también en El poder de la Conversación de Mora y Araujo (2005), en esta función de pronóstico, las encuestas son a veces criticadas por su influencia –presumiblemente perniciosa- sobre las decisiones de los votantes. Algunos críticos sostienen que las encuestas tienden a despojar el proceso electoral de su significado cívico, convirtiendo la elección ya sea en un espectáculo, ya en una suerte de carrera desprovista de significado sustantivo (horse race effect).
El espectáculo que nos espera a los campechanos respecto a las encuestas, ojalá y no llegue más allá de eso, de ser un “simple espectáculo” y que los candidatos continúen su trabajo proselitista con base a las propuestas que ofrecen a la ciudadanía y no se alcen los triunfalistas por el resultado producto “de un pronóstico más”.
Ciertamente, las encuestas representan hoy más que nunca un producto altamente consumido por el público, dadas las formas en las que le son entregadas y por la forma en que tratan de ser manejadas por las élites que las financian.
Roy Campos (2005), en un análisis sobre el efecto de la publicación de encuestas sobre la intención del voto, encuentra que una inmensa mayoría de la población mexicana investigada declara que las encuestas no modifican su voto –ya sea que un candidato vaya muy abajo o muy arriba-; pero casi la mitad piensan que las encuestas influyen en los demás.
Lo cierto es que la última encuesta, el verdadero sondeo de opinión tendrá lugar el próximo 5 de julio, cuyos resultados esperamos sean tomados con responsabilidad y civilidad por parte de los partidos políticos y se respete la decisión del electorado campechano.
15.05.09
Lo que está en juego
Acaso seis semanas distan de la fecha crucial para decidir el rumbo de Campeche. Encuestas y sondeos van y vienen. Los que por razones de inconformidad o enojo emigraron del PRI para irse a las filas del PAN, dan por seguro el triunfo del albiazul para el cargo de gobernador, pero los que se quedaron en el PRI y defienden y han defendido la camiseta del Revolucionario Institucional, por razones de interés y seguridad personal-laboral, más que por ideología, han desplegado su activismo para demostrar la fuerza del tricolor y, por ende, el merecimiento de volver a ganar, retener la gubernatura, los Ayuntamientos y la mayoría en el Congreso del Estado.
La disputa es entre los dos principales partidos. Aunque la competencia parece ser cerrada, el Revolucionario Institucional arrancó con una ventaja de 7% sobre el PAN, de acuerdo con los más recientes resultados electorales, los del 2006, cuando se disputaron Ayuntamientos y Diputaciones y ahí se observó la estrepitosa caída del albiazul que hasta entonces, administraba 6 de los 11 Municipios.
Las votaciones que reflejan más de cerca el sentir del electorado son las de los distritos y las regiones.
De ese reducido margen de 2% con que el PRI pudo remontar al PAN en el 2003, el tricolor recuperó 5% tres años después y, de paso, recuperar tres alcaldías. En el 2006 el PAN obtuvo, en el rubro de diputaciones, 95,522 votos que le representó 32.92%; el PRI, 110,350 sufragios que le dieron el 38.03% de las preferencias y la coalición PRD-PT-Convergencia, 53,521 votos con un 18.44%, pero en este 2009 estos tres últimos partidos van solos a los comicios.
En lo que respecta a Ayuntamientos los resultados fueron los siguientes: PAN, 89,415 con 30.66%; PRI, 110,087 con 37.75% y PRD con 67,584 que le redituó un 22.15%. El Partido Nueva Alianza (Panal), que en esta ocasión va coligado con el PRI, captó 22,126 sufragios, el 7.59%.
Resulta improbable pronosticar o adelantar cualquier resultado con el comparativo del resultado de la elección de gobernador en el 2003 cuando el PAN perdió por un margen de 2%.
El voto, ciertamente, es la calificación del ciudadano a la actuación del gobernante y los servidores públicos que conforman la administración, de ahí que en la conciencia del ciudadano está la evaluación al cumplimiento de las acciones gubernamentales y de la persona a la que se le depositó la confianza de encabezar el Ejecutivo.
En las urnas el ciudadano es el que refrenda o rechaza esa confianza al partido que administró el erario estatal. Por eso corresponde sólo y únicamente al ciudadano, con el poder del voto, evaluar si determinado partido al igual que su candidato al gobierno, merece estar al frente del gobierno los próximos seis años.
De su parte a los candidatos les compete convencer a los miles de ciudadanos para que elijan al gobernante adecuado, merecedor del respaldo. Convencerlos también a que confíen en quien, a través de diversas formas y elementos aplicables en campaña, no los defraudará en el cumplimiento de compromisos adquiridos, como han sido recurrentes algunos políticos y partidos, porque en campaña se dice una cosa y en el ejercicio de gobierno y del poder, se aplica otro plan, muchas veces diametralmente opuesto a lo ofrecido cuando se acudió a la búsqueda del voto.
En el Campeche del momento no deja de sorprender cómo en la ambición de las familias políticas, han coptado los espacios partidistas para evitar cualquier fuga del poder que han usufructado por décadas. Eso y los 24 mil millones de pesos del presupuesto -$12,000 millones estatal y $12,000 millones federal-es lo que está en juego y ninguna de las familias, quiere dejar escapar, razón por la que se han distribuido estratégicamente en los principales partidos políticos.
Veamos el próximo cinco de julio cuál de las familias recibe mayor respaldo, si las que ofrecen cierta apertura o las que han recibido adoctrinamiento antipopular.